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Mostrando las entradas de septiembre, 2021

Definirse espiritualmente

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  Definirse espiritualmente. Hay personas que creen que en esta vida todo es relativo, es decir...no hay que ser tan estricto o radical. En el área espiritual, hay personas que creen que: "Mientras usted crea en Dios, o en un dios, o en algo, es lo importante" o "no importa si usted cree en un dios o no, lo que importa es que sea una buena persona..." etc. Al parecer suena para algunos muy bonito he inofensivo; sin embargo, deberíamos de analizar esos pensamientos en mentes de quienes lideran el Ku Klux Klan  o efectuaron el Holocausto ... Desde el punto de vista del cristianismo, cada persona en esta vida debe de elegir con respecto a la única forma que Dios ha establecido para que el hombre sea salvo. No hay lugares intermedios... o creo en el Hijo de Dios y su obra en la cruz, o no creo; creo que murió y resucitó o no creo; sin embargo, hay muchos que creen que pueden abrazar una posición y otra no; y sin embargo llamarse cristianos. La mala noticia, no la tengo

Salmo 119 12 ...enséñame tus estatudos.

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  "Bendito tú. oh Jehová; enséñame tus estatutos" Salmo 119:12 Reconocer que somos ignorantes, representa una gran dificultad para muchos de nosotros. Ignorar algo, muchas veces puede representar un peligro, y en el ámbito espiritual la ignorancia puede volverse un daño eterno. Conocer el carácter y la voluntad de Dios debe de ser una prioridad para cada uno de nosotros. Jesús dijo: "Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres." También dijo con respecto de él mismo; "Yo soy el camino, y la verdad...", "Tú Palabra es verdad..."; por tanto, los Estatutos de Dios, son su Palabra escrita. El salmista desea conocer lo que el Señor tiene que enseñarle a él a través de su Palabra; y de manera directa, y con una actitud sumisa, bendice al único que le puede ensañar; y le pide: "enséñame tus estatutos.". El conocer la voluntad de Dios para la toma de decisiones en muestra vida, nos puede librar de grandes dolores, no solo a nosotros, sin

Salmo 119 11 | En mi corazón he guardado tus dichos

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  "En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti." Salmo 119:11 Los momentos en la vida cristiana; cuando somos puestos a prueba o estamos siendo tentados ya sea por nuestra carne, o por Satanás; son los momentos decisivos para tener una victoria o una derrota. Ahora bien, cuando me refiero a una derrota, significa que caemos en el pecado, con las consecuencias que éste trae. El secreto para la victoria descansa en el conocimiento de la Palabra de Dios, y en una vida de comunión con él. El Señor Jesús representa como hombre redentor, el ejemplo máximo en este tema, ya que fue tentado en todo, pero sin pecado. (Heb 4:15) Jesús se preparó de tal manera que cuando fue tentado por el diablo en el desierto, siempre le contestó a éste con la Palabra de Dios.. "escrito está..." . Cuando hemos tenido contacto con la Palabra de Dios y nos hemos apropiado de sus promesas; el Espíritu Santo se encarga de traérnoslas en el momento que las necesitamos, ya sea par

Salmo 119:10 | Con todo mi corazón te he buscado

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 "Con todo mi corazón te he buscado; no me dejes desviarme de tus mandamientos." Salmo 119:10 La decisión de buscar al Señor es eso, una decisión; es voluntaria, y consiente. Es un deseo de la criatura que Dios honra (porque solo él conoce el corazón), dándole el regalo de la salvación primeramente / Juan 1:12; o dándole la sabiduría para andar en este mundo (Vida cristiana). Dicha sabiduría es el temor a Jehová (respeto reverente) Prov 1:7; el salmista aquí, en el verso diez declara que ha decidido buscar al Señor de todo su corazón (con todas sus fuerzas); y se aferra al cuidado de Dios como Pastor divino que no le dejará desviarse sin intervenir. El Señor en Jeremías 28:13 dice:  " y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón, " Al hacerlo así entramos en el secreto de Dios (Jer 23:22), que es estar en íntima comunión con él. El Señor promete su cuidado en cualquier circunstancia de nuestras vidas cuando estamos en buena relación con

Salmo 119:9 | ¿Con qué limpiará el joven su camino?

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 ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar Tu Palabra. Salomón, en el libro de Proverbios, escribe: " Hijo mío, si recibiereis mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti, haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; si inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios. Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia " Prov 2:1-6.  Recuerdo haber descubierto estos versos en mi juventud, y de cómo el Señor me abrió un abanico de bendiciones, si mi corazón estaba dispuesto a seguir estos consejos. Al mirar atrás en mi vida, y a quienes despreciaron el consejo directo del Señor, observo cómo muchos no fueron sabios para escoger su conyugue, ni buscaron primeramente al Señor; sino que sus prioridades fueron otras, no se esforzaron como

Salmo 119:8 | Tus estatutos guardaré, no me dejes enteramente.

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"Tus estatutos guardaré; no me dejes enteramente." Salmo 119:8 La vida esta llena de decisiones, y éstas como es de suponer, pueden tener consecuencias positivas o negativas para el futuro de la vida. A veces se toman decisiones a la ligera, sin meditar...un negocio, un compromiso, una deuda etc. Mi experiencia como cristiano ha estado plagada de buenas y malas decisiones, pero de una que tomé en mi juventud, no me arrepiento; fue cuando Dios me convenció de mi pecado y de las consecuencias de este, dándome fe para creer en su glorioso plan para atraerme a sí; todo por su misericordia y su grande amor. Una pregunta que hice cuando recién había escuchado el evangelio (aunque no me había convertido todavía), fue: "¿Qué dice la Biblia con respecto a esto, esto y esto?, una a una mis dudas fueron eliminadas con la autoridad de la Palabra de Dios; y meses después la decisión en Cristo; y el querer agradar a mi Señor que había sido tan bueno dándome el regalo de la vida etern

Salmo 119:7

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 "Te alabaré con rectitud de corazón cuando aprendiere tus justos juicios." Salmo 119:7 La adoración humana que el Señor recibe, procede únicamente de sus santos; "...en los íntegros es hermosa la alabanza." (Sal 33:1), el Señor no puede ser adorado por corazones no arrepentidos y llenos de egoísmo; de allí, es que la adoración recibida ha de proceder de sus hijos, y de sus hijos obedientes; es decir, que están en comunión con él, que conocen su Palabra, le aman, y por tanto desean agradarle, poniendo en práctica sus deseos. La Palabra del Señor contiene toda la sabiduría de Dios, para hacernos "perfectos", enteramente preparados para toda buena obra. 2Tim 3:17. De allí que no importa la edad que tengas "en Cristo", si somos obedientes, y nos esforzamos en Cristo a obedecer lo que aprendemos de la Biblia; vamos a poder alabar a nuestro Padre celestial con la actitud correcta; de manera que nuestra alabanza se eleve hasta su presencia como el  inc

La influencia sobre nuestros hijos...

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  "...mientras sus hijos se acuerdan de sus altares y de sus imágenes de Asera, ..." Jeremías 17:2a La influencia que los padres tenemos sobre nuestro hijos es inmensa, Dios ha puesto en el corazón de todo hijo imitar para crecer; y lo primero que van a imitar son nuestros pasos...lo que hacemos, no lo que decimos...El Señor en Deuteronomio seis; verso siete da la orden al pueblo de que repita y enseñe con su vida la verdadera adoración al único Dios verdadero (lee todo el capítulo), este acto se convertiría en una enseñanza tan vívida he impactante, que difícilmente se apartarían a adorar a algo que no fuera el Dios verdadero. En Deut 4:9 se nos dice que la Palabra de Dios se le debe de enseñar a nuestros hijos, y a los hijos de nuestros hijos...  El verso de Jeremías 17:2, nos revela como los muchachos de Judá habían sido influenciados tan negativamente por sus padres que los errores de ellos se habían duplicado, y hacían exactamente lo mismo. De hecho, la abominación mayor