La doctrina Bíblica

La doctrina bíblica.


Muchos buscan y dicen tener la verdad, pero definitivamente el Señor Jesús tenía y tiene nuevamente razón. Él dice en San Juan 7:17 : "El que quiere hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.". Si usted o yo queremos hacer verdaderamente la voluntad de Dios para nuestra vida, vamos a saber si lo que se nos enseña o pensamos cono enseñanza de Dios, es verdaderamente enseñanza de Dios. Para saber esto el Señor Jesús nos esta diciendo que hemos de remitirnos a su Palabra revelada, para saber si lo que se nos enseña o pensamos esta de acuerdo a lo que él ha establecido antes. Puesto que Dios no miente ni se contradice (Tito capítulo 1.), la verdad como él mismo lo dijo, es él mismo, (Juan 14:6), En Juan 1:12, se nos dice que a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Para ser hijo verdadero de Dios hay que nacer de nuevo, esto es creerle a Dios lo que él a establecido como el único camino al cielo; que eres pecador, que estás perdido, y que solamente a través de la fe depositada en el sacrificio que Jesús hizo por ti y por mí en la cruz, es suficiente para que nuestro pecado sea perdonado, así lo enseña su Palabra, "...y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre dado a los hombres, en que podamos ser salvos." Hechos 4:12. Jesús murió y resucitó para darnos vida, y vida en abundancia; recíbelo como tu salvador y él hará su parte.
 I Juan 1:8 dice: "si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no esta en nosotros. Si confesamos nuestro pecado, él es fiel y justo para personar nuestro pecado y limpiarnos de toda maldad.!"
Si tomas una decisión por Cristo, me gustaría saber de ti.

Saludos.
Atte, Hno Marvin

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Los que guardan sus testimonios, y de corazón le buscan. Salmo 119:2

Salmo 119 5 ojalá fueran ordenados mis caminos

Bienaventurados los perfectos de camino. Salmo 119:1